La Oscuridad de Esmirna

.
El gobernador, Otho van Wothenberg se encontraba paseando en el soleado jardín real, donde decenas de plantas distintas crecian y aromatizaban el aire.
Era un día esplendido a pesar de ser Febrero.
Aspiraba el aroma de unos tulipanes, cuando escucha unos pasos.
Llevaba toda la mañana trabajando y viendo la forma de rebajar los opresivos impuestos que se vieron obligados a poner con la guerra, sin encontrar una solución.
El Gobernador, se gira con su parsimoniosa forma, casí afeminada dirian algunos y mira con gesto risueño al joven guardia, mirandolo de arriba a abajo.
Una armadura de cuero blanca como el marfil, en cuyo pecho una media luna azul y un sol en cuyo centro pondera el León, simbolos sagrados de la Diosa y de la Dinastia.
Un yelmo pintado de blanco con una cresta rosa.
El joven permanece firme ante el Gobernador.

Otho van Wothenberg - ¿Qué deseais von Uthering?, ¿no veis que estaba ocupado?.

Explorador von Uthering - Mi lord, han desembarcado tropas desconocidas en nuestras costas, han llegado a dos de los santuarios más sagrados.
El de _m y el del ángel Kayla.

Otho van Wothenberg - ¿Como?... ¿que estandarte portan?, ¿como son?..

Explorador von Uthering - M.. mi l.. lord, apenas pudimos verlas, iban de negro, eran como sombras, se movian demasiado rápido para distingir nada.
Lo que si vimos fue un estandarte rojo como la sangre con un dragón o un grifo.. no pudimos verlo bien.

Otho van Wothenberg - Mein Gott... dad la alarma de inmediato, meted todas las provisiones de los campos cercanos en la ciudad y enviad un mensaje a las Legiones I, II y III, que vengan todas, no podemos permitir que caiga el Reichtag, la ciudad de Esmirna no debe caer bajo ningún concepto.

Mientras los guardias avisaban a la población y la hacian entrar a la ciudad, llevando consigo sus biberes, una ola negra tomaba las costas y rodeaba poco a poco la capital.

Los ballesteros de la Guardia del Fenix forman en la muralla, cargando sus ballestas de repetición y los caballeros del León se situan detrás para repeler los asaltos.. suena el cuerno, y como un eco, decenas, cientos de cuernos suenan a lo largo de todo el Reino... la guerra, ha comenzado.. esta vez, en casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario