Diario de la Hermana Isabel:
12 Agosto del año de Nuestro Señor de 1031...
He llegado hasta Brandemburgo, las tierras de Inés están destrozadas y tienen otros dueños, nada queda aquí de lo que contaba en sus cartas... ni sus heredades, ni sus vecinos, ni su rey. En su castillo habita un infiel y la hermosa casita del lago es una ruina. La guerra se lo ha llevado todo por delante....29 Agosto del año de Nuestro Señor de 1031…
Al fin he localizado el paradero del Kaiser Khromm. No sólo era el señor de Prusia, también su Señor directo. Sus tierras han quedado devastadas por la guerra y se ha refugiado con escasos fieles en Dinamarca. He sabido de él por un mensajero. La guerra se lo ha arrebatado todo, su matrimonio se ha roto, sus fieles están muertos o son perseguidos. Agradezco que Inés esté muerta o moriría al instante al enterarse de ello. Sus últimas cartas son del feliz enlace del Kaiser con la reina Shevah; estaría profundamente destrozada de saber su negra suerte. Ignoro porqué comenzó esta atroz guerra, sólo sé que dos poderosas facciones se enfrentaron: de un lado los Hijos de Odín y el Templo Dragón combatieron a la Alianza Occidental, a la cual pertenecía el Kaiser y la mayor parte de sus fieles. Mi estancia en el convento me ha vuelto ajena a este monstruoso episodio que ha desangrado los reinos germanos. Khromm parece enloquecido en su breves líneas, profundamente asolado, no parece la misma persona de las cartas de Inés. Se siente traicionado y desecho y sólo desea reunirse con sus ancestros en el Varhalla. Temo por él. De la suerte de Inés nada me menciona. Tendré que seguir buscando respuestas.
12 de Octubre del año de Nuestro Señor de 1031.
De regreso a Paris he recibido respuesta de uno de los personajes a los que Inés se sentía más vinculada. Se trata del HerrKomandant de Oriente, el Archiduque Markus el Capadoccio que llaman Widowmaker, uno de los brazos del Kaiser. Su relación con mi difunta amiga fue íntima y estrecha. Ella me hablaba de él y de su esposa la Archiduquesa Kayla, cuyas nupcias habían sido poco anteriores a las de su Señor. Afortunadamente ambos siguen vivos, quizá sea de los pocos que la sobreviven aunque sus tierras de Esmirnia y Turquía no han gozado de mejor suerte que las prusianas. Aún combate con fiereza. Me ha escrito entusiasmado conociendo mi relación con Inés. A pesar de su delicada situación me ofrece ayuda y amparo. Reconozco el alma noble que Inés me confesaba en él. Confirma que Inés murió enferma y descarta la teoría del suicidio. Asegura que llevó su cuerpo a Esmirnia donde le ha dado sepultura en el panteón familiar, asegura que le consideraba más que amiga, casi como una segunda esposa. Le creo. Espero que esta sea una fructífera relación. Herr Markus puede darme información muy valiosa al respecto de Inés.
16 de Octubre del año de Nuestro Señor de 1031.
Al llegar al convento de Saint Dennis me he encontrado con una inesperada noticia. Un fogoso incendio ha devastado el convento. La congregación está desesperada. La Orden Benedictina tiene otros enclaves en Francia. Algunas de las madres más ancianas han sido enviadas allí, pero una servidora de Dios y algunas de las novicias y hermanas más jóvenes hemos pedido permiso para fundar una nueva congregación. La Orden ha estado estudiando el caso y tan desesperada parece que no han puesto inconveniente. Comenzamos a buscar emplazamiento. Espero que Dios nos ayude.
26 de Octubre del año de Nuestro Señor de 1031.
Las hermanas y yo hemos encontrado una vieja abadía franca en ruinas cerca de París que podría servirnos para albergar a nuestra joven congregación. Hemos hablado con los campesinos del lugar y parecen dispuestos a ayudarnos a reconstruirla y adscribirse al fuero eclesiástico. No obstante, me hallo desamparada puesto nuestra orden se ha desentendido de nosotras y la guerra ha desmantelado las archidiócesis pertenecientes al norte de Francia. No tenemos jurisdicción a la cual adscribirnos. Deberíamos buscar algún patrón, a ser posible perteneciente a la Iglesia y al menos, plantearnos la condición de vasallo de su jurisdicción civil y así sentirnos protegidas. Sin embargo, no parece haber religiosos de renombre que pudieran servirnos a tal efecto en todo el reino francés. Haré uso de los amigos de Inés, en especial de Markus. Quizá sea el momento de cobrarme esa ayuda que tan gentilmente nos ofrecía, con la bendición de Dios.8 de Noviembre del Año de Nuestro Señor de 1031.
El Kaiser Khromm ha muerto, Sus Dioses le tengan en su gloria. Al parecer no ha podido soportar sus pérdidas y se ha quitado la vida. Rezaremos por su noble alma. Ahora Inés podrá encontrarse de nuevo con su Señor. Estamos de duelo en la congregación.
14 de Diciembre del año de Nuestro Señor de 1031.
He recibido noticias inesperadas. Un poderoso príncipe infiel, el Califa Al-Sraq, cuyos feudos se extienden desde Aquitania a tierras flamencas se interesa por nuestra congregación. Asegura ser buen amigo de Markus el Capadoccio y se ofrece para ayudarnos. Nada he encontrado en las cartas de Inés en relación a él, por lo que deduzco que no se conocieron en persona, sin embargo él asegura que ha oído hablar mucho de aquella Inés de Montforte. Markus es un gentilhombre de pies a cabeza, veo su mano tras esta decisiva acción, con todo espero sus noticias, el príncipe es sin duda un caballero muy atento y ciertamente de los hombres más poderosos e influyentes de todos los reinos, sin embargo temo que las hermanas se sentirán más amparadas bajo un hombre de Iglesia.
24 de Diciembre del Año de nuestro Señor de 1031.
Esta celebración de la Natividad nos ha regalado una bendición que debe ser directamente obra del Altísimo. Markus nos contesta y está dispuesto a interceder por Nos ante el mismísimo Santo Padre o alguno de los más Altos Príncipes de la Iglesia. Que la Voluntad de Roma mire directamente hacia esta humilde congregación es algo que resultaba impensable hacia sólo unas jornadas. Con todo, nos advierte que el Santo Padre es aún un combatiente activo en la Guerra Germana y teme que ello nos pueda procurar mal según esta guerra acabe. Con todo, nos habla de un aliado y vecino suyo, El Cardenal Berem, que está considerado casi un santo en vida. También nos propone su tutela, garantizada por su relación y trato personal con dicho Cardenal. Sorprendentemente nos habla de una tercera persona, a su juicio nuestra mejor elección en nuestro caso, si no nos preocupa ser vasallas de infiel. Se trata precisamente del Califa Al Sraq, cuya amistad dice ser de muy antiguo. Asegura que el príncipe islámico es muy comprensivo y tolerante con nuestra religión y que ya avasalla a gentes de iglesia cristiana. Que es un magnífico señor y que su cercanía territorial a nuestro convento sería un grande aval para nuestra seguridad. Nos hallamos fuertemente abrumadas ante los impresionantes prohombres que se nos ofrecen. Necesitamos parlamentar tan grande decisión… temo que precisaré de nuevo los sabios consejos del Herr Komandant para decidirnos.
29 de Enero del Año de Nuestro Señor de 1032.
El Halcón mensajero de Markus nos trae de vuelta sus impresiones al respecto de tan delicado asunto. Dice que si la cuestión de la diferencia de religión no nos supone una muralla insalvable, su elección sería el Califa. Confío tanto en el criterio del Komandant que redactaré de inmediato nuestra carta de solicitud al Gran Príncipe Sarraceno.
31 de Enero del año de Nuestro Señor de 1032.
Hoy he recibido un curioso mensaje. Lo firma misteriosamente el druida Khaled. Apenas me hace saber que reconoce a mi difunta amiga a través de las preguntas que he hecho por toda la Germanía. Apenas es un extraño guiño. Me he interesado por él. Aparece en las cartas de Inés pero con título de Rey. Resultó una relación cortés, marginal y breve en el tiempo pero parece que dejó honda huella en monarca. Me emociona saber que Inés pudo causar huella en tan distinguidos príncipes que la recuerdan casi un año después de su muerte. Yo que la conocí como humilde monja vestida de hábitos se me hace extraña rodeada de Kaiseres, Reyes y Archiduques. Pero más me emociona saber que tales hombres aún guardan recuerdos de ella. Le escribiré, es lo menos que puedo hacer ante este emotivo gesto.16 de Febrero del Año de nuestro señor de 1032.
El poderoso Califa nos acepta como vasallas. Dios Todopoderoso nos vuelve a tender su mano y lo hace a través de este siervo de la religión de Allah. Sus palabras son tan cálidas que me cuesta trabajo pensar que surgen de un corazón que no sigue las enseñanzas de nuestra Fe. Este príncipe Sarraceno tiene una nobleza fuera de lo común, creo que hemos encontrado un magnífico Señor, aunque esta novicia no sepa aún el protocolo correcto para tratarle.
30 de Marzo del año de Nuestro Señor de 1032.
Mis tratos con aquellos que conocieron a Inés se intensifican: El poderoso Señor al que nos avasallamos se desvela como un hombre sabio de profundos conocimientos en nuestra religión y mantenemos intensas pláticas y disertaciones sobre la Fe y nuestra Madre Iglesia. Pronto han llegado sus canteros y auxiliares y han concluido en tiempo record el trabajo en la abadía. Sus consejos son de grande valor para nosotras, sus hombres nos proporcionan seguridad. Nos anima a extender nuestra influencia en el valle y nos carga de provisiones, aperos de labranza y otros bastimentos, realmente la mano de Dios está tras su generosidad.
El buen Markus es un hombre sensible y profundo, de hondo duelo y gran corazón. Hablamos mucho de nuestra relación común con Inés y me revela que la guerra, al menos para él ha terminado. Firmado la paz en su frente, se dedica ahora a reconstruir su diezmada posesión en Esmirnia y Turquía, pero parece ciertamente esperanzado. Nuestras oraciones le tienen presente siempre. Tiene mucho pesar por los caídos en esta contienda, grandes amigos entre los que se encuentra mi pobre Inés. Sólo puedo reprocharle que en ocasiones olvida que habla con una mujer de hábito que ha jurado votos. Su galanteo, siempre cortés y elegante, ha puesto en alguna encrucijada a esta pobre novicia, mas tiene todo el perdón.
El antiguo Rey Khaled tiene un fondo que pocos conocen. Caído en desgracia durante las guerras se ha convertido en jefe de corsarios, sin embargo, amparado por la vinculación que tuvo con mi difunta amiga, escribe cartas a esta congregación llenas de profundidad y melancolía y nos envía libros llenos de las andanzas de sus antepasados. Sé que Khaled es un personaje que inspira tanto respeto como odio tal sea el bando al que se pregunte. En mi caso, no puedo sino suscribir esa parte que conozco de él: La de melancólico príncipe de los piratas que emprende su cruzada personal y luego, redactada con briosa pluma, la comparte con mis hermanas. No pretendo juzgarle, pero no puedo esconder que nos tiene fascinadas con sus gestas.
16 de Abril del año de Nuestro Señor de 1032.
Alabado sea Dios el Altísimo, Nuestro Señor. Hemos recogido las cosechas de Abril. Gracias a la inestimable ayuda y consejos de nuestro Señor, el Buen Califa hemos superado esta dura prueba con cierto éxito. La extensión de nuestro alfoz se ha multiplicado varias veces y se prolonga ahora varias leguas. Es impresionante la cantidad de familias que dependen de nuestra gestión. Ello nos hace ser más consciente aún de la importancia de nuestra entereza en la Fe depositada en Dios, de nuestras oraciones y de la responsabilidad que tenemos para con ellas. Hombres de frontera subvencionados por nuestro Señor tratan de pacificar los campos cuajados de bandidos generados en las ya famosas guerras. Conforme los campos vuelven a la normalidad los aldeanos de lugares y villas se afanan por ponerse bajo nuestra protección. Estamos superadas por tanto entusiasmo, damos a diario gracias al Cielo por concedernos este privilegio y rodearnos de tan buenos hombres que nos asisten.
22 de Mayo del año de Nuestro Señor de 1032.
He recibido nuevas noticias de un conocido de Inés. Un hebreo de nombre Abraham asegura ser amigo del Conde Black Crow. Crow aparece en las cartas de Inés, se trataba de un misterioso personaje, asesino y espía con el que Inés mantuvo un extraño romance inconcluso. Inés trató de jugar con él pero quedó finalmente rendida ante la personalidad del cortesano aunque nunca lo confesó. Ella murió sin poder desvelar sus sentimientos, que llegaron a ser hondos y tormentosos. Él acabó siendo una víctima más de la guerra desatada en centroeuropa. Sin embargo, Abraham tiene interesantes nuevas sobre la suerte de Inés. Asegura que Crow fue el último en tomar el castillo del Kaiser Khromm, donde Inés yacía a las puertas de la muerte. Lo cierto es que Crow sería aquél hombre que acabó por desmembrar la tierra del Kaiser y tomar el último baluarte. Asegura que en su mente estaba sacar a Inés de allí y ponerla a salvo de la contienda. Aunque en bandos diferentes, pues ella era una leal y devota hija del Kaiser y hubiese muerto por él, los sentimientos del misterioso Conde hacia Inés le obligaban a sentirse conmovido por la delicada situación que padecía mi amiga y buscaba firmemente alejarla del peligro… sin embargo, ya no estaba allí. Inés hubo de morir durante los últimos compases de aquel asedio. Dios sabrá cómo, Markus, el Capadoccio, se las arreglo para romper furtivamente el cerco y sacar el cuerpo de Inés antes de que las tropas de Crow lo tomasen al asalto.
Aún hoy ignoro si Inés murió por agravamiento de la enfermedad que padecía, si decidió liberarse de la agonía y aceleró por su mano la muerte o si alguien sin escrúpulos la ordenó envenenar, como algún rumor cuenta. Sólo sé que no hubiese sobrevivido de algún modo a aquella fatídica noche en las que las tropas de aquel hombre que la conmovían por dentro desangraron las tierras de aquel Kaiser germano al que consideraba un padre. Sin lugar a dudas, su delicado corazón hubo de romperse allí mismo.
17 de Julio del año de nuestro señor de 1032.
Hace meses que nada sé de Markus. Temo que las cosas no vayan bien. Los camineros y juglares vienen cantando una terrible noticia. Uno de los hermanos del Capadoccio ha muerto. Markus debe estar pasando un mal momento, pues Inés ya me advirtió la especial vinculación que el archiduque tiene con los miembros de su extensa Casa. Todo esto añade más leña a ese sentimiento que queda en todos estos veteranos de sobrevivir a sus camaradas, es como si vivir mientras ellos mueren fuese un tormento más que un privilegio. Creo que debo escribirle y hacerle entender que si sigue vivo es porque Dios debe tenerle reservado una importante labor que desempeñar. Si supiera todo lo que ha ayudado a esta congregación comprendería lo importante que mantenerse vivo ha sido para esta comunidad y esta hermana.
30 de Julio del año de Nuestro Señor de 1032.
Curiosa noticia la que me llega en vísperas de las recogidas de Agosto. Un caballero, de nombre Shylocku quien es vecino escribe duras palabras contra mí y contra nuestro benefactor el Califa. Se arroja ser la espada de Cristo y me condena de hereje y sacrílega y de estar endemoniada y a nuestro noble mecenas tacha de venenoso Diablo. Tales palabras sólo pueden ser obra de una mente perturbada y no representan a cristiano en sano juicio y sé que Dios mismo las aborrece. Mi pecado, por lo visto es aceptar avasallamieto de infiel, según él por perdición de mi cordura. Tal cosa habrá de ganarme el infierno y presto a pensar que muy gustoso él me daría camino a las llamas si pudiera. Nuestra comunidad tiene suerte de que sólo se trate de loco, sin capital ni fuerzas y más mala sangre y palabrería que otra cosa, empero no creo que haga gracia a mis vecinos saber que tienen a tal descerebrado tan cerca, pues hoy puede ser apenas mosca, pero mañana puede comandar a cientos tan locos como él… y quizá hoy le parezca cuestionable mi actitud, pero mañana ande por ahí viendo herejías y sacrilegios hasta en el color de los hábitos de Nuestra Santa Madre. Veremos como acaba este entuerto.
8 de Septiembre del año de nuestro Señor de 1032.
Las postrimerías de las cosechas estivales me traen una inesperada noticia. El rey Khaled, aquel rey que Inés conociera y que convertido en corsario cartea a esta comunidad decide marcharse para siempre de estos reinos. Honda es nuestra pena al saberlo, pues nos habíamos malacostumbrado a sus cartas y libros. La novedad es que quiere donar una fortaleza a esta congregación una fortaleza de hermosa historia para él y que la mano de Dios hace que sean los muros donde Inés exhaló su último suspiro. Dejo la congregación y parto de inmediato hacia Zurich a cuya vera se levanta el castillo. Esta suerte de coincidencias me hacen entender que es empeño de Dios. Sólo espero que los enemigos de Khaled no caigan sobre esta monja como fieras de presa y traten de cobrarse sus agravios a costa de nuestra humilde congregación. Dejo a nuestro mecenas el Califa al cargo de los asuntos de la abadía hasta mi regreso, al cual no me atrevo a poner fecha.
14 de Noviembre del año de nuestro Señor de 1032.
Después de unas intensas semanas de gestión y tras las oportunas entrevistas de mi protector, puedo decir que afortunadamente mi presencia en la Fortaleza de Inés la Grande de Zurich no amenaza a nadie. Sin embargo, es necesaria mi presencia para gestionar los añadidos de tierras a este alfoz. He tenido noticias de Markus. Afortunadamente no debo de temer por él. Se ha reencontrado con una antigua maestra druida de nombre Imara a quien ha tomado de maestra para que le instruya en los enigmas del fuego. Le deseo toda la suerte del mundo en esta andadura nueva en su vida. Ojalá que a través de ella pueda rescatar la ilusión por la vida.
6 Diciembre del año de nuestro Señor de 1032.
He comenzado la ampliación de los territorios en Zurich. He pedido a los alcaldes de Paris que manden dotaciones de lanceros, pues van ha hacer falta. Mi califa protector me avisa de que pronto habrá de hacer viaje por las cercanías de Zurich y que probablemente venga con una inesperada visita. Se trata de Imara, la maestra de Markus. Tengo una tremenda curiosidad por conocer en persona a tan enigmática mujer.
12 Diciembre del año de nuestro Señor de 1032.
Vuelvo a tener noticias de Markus y son de las mejores. Acaba de conseguir la corona de Turquía y con ella la de Grecia, Macedonia y Aragón. Además me confiese haber pedido avasallamiento de mi califa protector, lo cual nos convierte en hermanos de vasallaje y pondera la imagen de mi bienhallado protector, capaz de avasallar reyes, aunque estos sean viejos amigos y sólo busquen devolver parte del apoyo y amistad recibida en momentos duros.
14 Enero del año de nuestro Señor de 1033.
Tenía que pasar… antes o después era de esperar. Las hermanas me escriben diciendo que han sufrido un ruin ataque. No tener sistema defensivo y la certeza de que somos monjas quienes gestionamos los valles podía animar a caballeros sin escrúpulos a pesar de toda vigilancia. Un caballero que pidió asilo, de nombre Saint Kargoth, ha resuelto ser un canalla que aprovechó nuestra confianza para atacar sin escrúpulos nuestra abadía. Sin embargo, su temeridad y ansia fue su perdición, a Dios Gracias. No contó con las mesnadas de voluntarios que protegen nuestro alfoz. Sus oscuros caballeros fueron muertos y él apresado. Fue puesto a disposición de la justicia señorial y condenado a muerte por la ley de los hombres. Supongo que es un designio de Dios, pero ha hecho replantearse a esta congregación de la necesidad de dotarnos de medios defensivos.
27 Enero del año de nuestro Señor de 1033.
Vuelvo a tener noticias del rabino Abrahám y Dios parece ponerlo en nuestro camino con la mayor de las venturas. Aquella donación que dijese hacer al convento y que esta monja ya había olvidado pretende hacerla en forma de fortaleza que nunca vino en mejor momento que ahora. Me dice que enviará a sus canteros y maestros arquitectos… y esta monja como de costumbre trata de desanimarlo a ello, pues le cuesta aceptar tales presentes. En cualquier caso siempre consigue conmoverme la generosidad de algunos buenos hombres de estos reinos. Espero que sea el cariño que trato de darles lo que los mueva a ello.
20 Febrero del año de nuestro Señor de 1033.
Mi gran amigo y protector llega a Zurich con su misteriosa acompañante. Él parece cansado del camino y se muestra siempre cortés pero algo afligido y serio. Temo que sus asuntos de estado le estén preocupando en demasía. Ella es una joven muy bella (ahora comprendo los calificativos de Markus, si bien a todas nos regala adulaciones, con ella son bien merecidas) Es una mujer culta de grácil verbo y exquisitos modales, más lo que más poderosamente me llama la atención es su forma de mirar y la serenidad de su rostro. Ciertamente, como Markus advertía, es una mujer que parece encerrar muchos años en un cuerpo joven. Imara es una mujer muy interesante y su rango de sacerdotisa de alguna manera me la hace cercana en cuanto, es una mujer entregada a sus cultos como yo. No sé por qué todo el mundo temía que no hiciéramos buenos tratos. ¿Acaso esta monja da imagen de ser frívola y celosa? Estoy encantada de compartir tan buenas amistades con alguien como ella, pues precisamente es la garantía de ellos la que me hace garantizar que tal mujer realmente es alguien muy especial.
22 Febrero del año de nuestro Señor de 1033.
Mis invitados se han marchado pronto y me han dejado no sólo con la miel en los labios, ahora que empezaba a gozar de su presencia, sino que también me regresa con su ausencia mi soledad. Echo profundamente de menos a mis hermanas de congregación. Casi hace un año que dejé París y sé que los momentos perdidos ya no los recuperaré. Ellas están bien y pronto estarán en disposición de regir sus propias congregaciones, a pesar de su juventud… pero ahora, la más joven de nostras casi tiene la edad que yo tenía cuando dejé el convento.
La vida parece pasarse en un suspiro… salvo en mi caso, claro, esta soledad dilata las horas como si fueran semanas…
18 Abril del año de nuestro Señor de 1033.
En apenas un mes he recibido tres solicitudes de vasallaje… estoy profundamente superada por los acontecimientos. No sólo mi corazón se acelera ante tal responsabilidad y ante la duda de obrar bien y abrazar vasallos honrados, sino que temo que las arcas de nuestro convento no puedan sostener de momento los pagos propios de tal responsabilidad. Con todo a los tres he escrito en los mismos términos. El primero de ellos, es un noble cristiano. Aunque le aviso de la situación y le hago entrega de un decálogo de buenas intenciones que espero firme en su consentimiento, he sabido que tiene deudas con Atenodoro, un poderoso señor. Le he pedido primero me clarifique estos asuntos antes de tomar decisión alguna… y aún lo espero. No parece que tenga intención de colaborar. El segundo me ha hecho mucha ilusión, se trata de un frayle. He correspondido con los mismos protocolos ¡y compruebo asombrada que también es perseguido por Atenodoro! Ante mis mismas sospechas el fraile no solo guarda silencio sino que ante la presencia de tropas de aquel que ha juradole venganza (parece que nuestro cura es además un ladronzuelo) ha puesto pies en polvorosa y ha desaparecido, huyendo al norte. Sólo el tercero, un joven y educado caballero cristiano de nombre Bastian ha merecido mis atenciones. Por el momento sólo andamos en la promesa de que él estudiará mis condiciones y este monasterio tratará de reunir el dinero para tomarle de vasallo y permitir su extensión. Por el momento he decidido personarme en sus feudos, conocerle y reclamar para él algunas tierras en prueba de buena disposición. Probablemente dejaré algunos hombres de frontera en sus tierras.
20 Abril del año de nuestro Señor de 1033.
Las cosechas son venturosas una vez más. Sin embargo, algunas tierras más pobres necesitan de las subvenciones de este monasterio para subsistir y los hombres de frontera hablan de conatos de rebelión. Sólo son algunas tierras muy dañadas y que para nada representan el colectivo de los campesinos, aldeas y lugares que tenemos en alfoz, pero me preocupa que estos campesinos por los que esta comunidad lucha y vive, se sientan defraudados con nosotras. De momento, los diezmos que de ellos cobramos vuelven a ellos, repartidos entre los más necesitados.
Sin embargo creo que nuestro joven caballero cristiano tendrá que concedernos un poco más de tiempo para poder enviarle el dinero del avasallamiento, ante este contratiempo.
7 de Mayo del año de nuestro Señor de 1033.
Mi buen protector ha sido coronado Señor de señores. Gran califa de los pueblos del Islám. Rango equivalente a nuestro Emperador Cristiano y en su caso, también como Nuestra Santidad el Papa de Roma, pues de todos es sabido que los Califas ostentan tanto título de príncipes de sus vasallos como de príncipes de los Creyentes. No quepo en mí del gozo. Y siendo nuestro protector como es, en lugar de dejarme regalarle por tan grata noticia es él quien me obsequia levantando un castillo fronterizo en Paris y dotando de molinos las vegas de Zurich. Sin duda, esta monja no merece tanta consideración… pero le estamos eternamente agradecidas a él y a Dios por permitirnos encontrarle en nuestro camino.
30 de Mayo del año de nuestro Señor de 1033.
Hoy he recibido noticias de un desconocido. El emisario asegura que es un joven guerrero pagano de nombre Tarlack. Vuelve a rescatarme pasajes olvidados que me traen de vuelta la imagen de Inés. Dice ser descendiente de un noble caballero al servicio del difunto Rey Khromm, Dios lo tenga en alta gloria, y que esta monja, equivocadamente confundió con su hijo.
Lamento la confusión mas no lamento en ningún caso sus noticias. Primero, porque asegura conocerme a través de estos escritos que liberan mi tedio y sirven para construir una historia que de otra forma se perdería sin remedio entre los avatares del tiempo. Es tentador pensar que las andanzas de esta monja pudieran emular a las del Loco Quijote, más cuando el castellano campa por los mundos desfaciendo entuertos, mas esta monja apenas sale de estos cuatro muros y el sol casi se ha olvidado ya del tacto de su piel. Saber que alguien espera y place con la lectura personal e intrascendente de los avatares de esta humilde sierva de Dios es un consuelo y un amago de premio que me permito tomar. Con todo, noticias así reverdecen mis ánimos, pero también mis duelos y me regresan de nuevo a aquellos días felices en los que Inés me narraba sus aventuras cortesanas y yo la añoraba en silencio. Viví a través de ella una vida que no me pertenecía y temo que aún lo haga, si no con ella, pues queda en Gloria de Dios, sí con sus recuerdos y a través de las noticias que me llegan de ellos.
He construido un lugar cimentado por quienes la quisieron en vida y no puedo esconder que en ello encuentro cierta turbación. Pocos se han acercado a esta monja sin tener ningún lazo anterior con aquella dama frágil y noble, con ansias de aspirar el mundo de la primera bocanada. Doquiera que busco, encuentro su rastro… tan pequeña fue y acaso tan grande que después de cuatro años desaparecida del mundo siguen saliendo sus ecos del vacío.
El Joven Tarlack es otro de ellos, otro que, si bien en este caso nada tiene que ver con ella se entronca a mí indirectamente a través de las historias que de esta pluma inmerecida surgen después de los años. Sin embargo, tampoco puedo evitar ver en él un rostro mío al otro lado del espejo… otro rostro que busca a través del recuerdo de otros, su propio lugar en el mundo.
4 de julio del año de nuestro Señor de 1033.
Tam Hiding quiere quitarse la vida… Como Markus antes que él, como incluso aquel caballero que me pide vasallaje estuvo tentado. El tercero que recibo agónico y desesperado… el tercero que llega a mi en brazos de la muerte.
Quiere que le asista en la última hora… quiere que le de mi bendición para acabar lo que sólo Dios pude decidir poner fin… Tam Hiding quiere morir… y no pienso dejarle.
Reuniré, como con los otros las palabras, los alientos, las voces que le hagan mirar al cielo y comprender la grandeza de la vida… ¿por qué lo viejos guerreros se empeñan en desear la muerte? ¿por qué la vida les pesa tanto sobre las espaldas? ¿tan acostumbrados están a la tenebrosa parca en al campo de batalla que aprenden a amarla?
Si entendiesen… si sólo comprendiesen que siguen vivos y que sólo con la vida pueden obrar cambios… Si tan sólo comprendiesen el poder de un abrazo cálido, el calor de una palabra, de unos brazos desnudos… Si supieran la fuerza de la vida, si la dejasen pasar a través de sus venas, de su cuerpo, de su alma… no buscarían la muerte.
Sólo mientras se vive se pueden alterar las cosas, cambiarlas para bien.
Al Tam Hiding le pesan sus pecados y quiere morir con ellos, cuando debe perdonarse a si mismo, darse una última oportunidad y empezar de nuevo. Quizá el vértigo que ellos produce le produzca mareos… pero ahí si puede ayudarle una monja y no a morir…
Le digo que mi convento está abierto para él y que el mundo le dará una oportunidad si él se la concede de nuevo…
Tam Hiding me escribe de nuevo… quiere vivir… esta monja sonríe… y Dios, en silencio, le da las gracias, aunque él no lo sepa.
12 de Julio del año de nuestro Señor de 1033.
El mundo está lleno de sorpresas. El Rabino Abraham ha abrazado la fe islámica. Después de amasar fortuna se ha desprendido de la careta familiar. Ese apellido parecía pesarle y la sangre de su tío el Conde Black Crow resurge con fuerza. Aquel fue espía y asesino en la corte y cautivó a mi pobre Inés con su fuerza seductora… el sobrino se destapa como jefe de una hueste de mercenarios cuyos últimos planes se resiste aún a confesar a esta monja humilde y temerosa de Dios. Sus intenciones no pueden ni deben ser juzgada por simple monja, debe ser deudor de su propia historia, pero en algo ha de temer por mi pues ha querido borrar de manera tácita todo vínculo entre nosotros, temiendo quizá que sus enemigos lo usen en mi contra. El mundo ha de saber que por muchos hábitos que vista esta monja bajo ellos sólo hay la carne mortal de una mujer que no juzga, pues no tiene la potestad de Dios, ni pide, ni exige. Abraham o Ibrahim, como debería conocerlo el mundo ahora, deberá rendir sus cuentas a Dios, como todos, lo cual no impedirá a esta monja llamarle amigo por muy denostados que fueran sus actos y muy dignos de justicia. Sé que probablemente sus mercenarios habrán de dar dolores de cabeza a muchos y no cuestionaré si son martirios merecidos o no… Sé que Ibrahim no podía haber pasado el resto de su vida enclaustrado entre libros de cuentas e inventarios de negocios… Tiene alma libre, hay un halcón en sus ojos y un cuervo negro bañándose en sus venas… por lo tanto deberá volar. Rezo por que su vuelo no le lleve a acabar sus días en una jaula o atravesado por los venablos de algún cazador.
Sin duda sabré de él… y aquí contaré sus venturas y desventuras por mucho tiempo.
8 de Agosto del año de Nuestro Señor de 1033.
He tenido un sueño horrible. He despertado envuelta en llanto y sudor.
Soñaba que estaba sola en la capilla, orando, como de costumbre. Entonces aparecía por la puerta mi señor Al-Sraq. Parecía sonriente, lleno de paz y me saludaba con un gesto de sus manos. Entonces yo me levantaba para devolverle el saludo e invitarle a pasar llena de felicidad… pero entonces me percataba que el saludo de sus manos no era tal, en realidad agitaba su mano en una despedida… ¡Me decía Adiós! No dejaba de sonreír, con ese gesto plácido y bondadoso en su rostro. No parecía triste… pero conforme yo me aproximaba el se alejaba. A cada paso mío, él se perdía un poco más atrás has desvanecerse por los pasillos. Entonces yo quedaba sola y profundamente triste a pesar de recordar aún el gesto feliz en sus facciones bronceadas y maduras.
Mi Señor me dejaba… y un hondo sentimiento de soledad me invadía… como si supiese que jamás volvería a verle después de aquello.
Por fortuna sólo es un sueño y mi Señor, aunque delicado de salud aún goza de ella. Sin embargo, no puedo evitar sentir en el corazón una amargo sentimiento de desazón..
20 de Agosto del año de Nuestro señor de 1033.
La esperanza retorna a mí y a nuestra congregación. Un nuevo caballero, con el extraño nombre de Feumaster Toede se ofrece para ser amparado por este convento. Parece un hombre de hondas convicciones, religioso y pacífico que sólo busca prosperar en paz. Creo que me ha dicho pertenecer al Reino Austriaco, pero saber de mí a través de las cosas que se dicen por los caminos. Como con los otros, le he remitido el decálogo de condiciones y no ha tardado en aceptarlo. He de marchar aprisa a Paris para recoger los dineros con los que ofrecerle prosperidad, ahora que esta congregación dispone de ellos. En cuanto estén en mi bolsa le tomaremos de vasallo. Estoy muy ilusionada ante ello y creo que las hermanas también lo recibirán como una excelente noticia. Le haré saber que de hecho le consideramos desde hoy nuestro protegido.
2 de Septiembre del Año de Nuestro Señor de 1033.
Dios me concede mucho más de lo que esperé jamás recibir. El Caballero Tam Hiding, aquel caballero de pasado oscuro que pensaba en el suicidio arriba a nuestra fortaleza de Zurich con una clara intención. Quiere ordenarse sacerdote. Quiere cambiar su vida, congraciarse con Dios y los hombres y ha elegido hacerlo de este modo. Dice que guarda un profundo débito con esta congregación y que por ello es su deseo ordenarse aquí. Tanto honor me hace y tan emocionada me siento por ello que quiero dar a conocer a mis buenos vecinos y amistades tal trascendental hecho y quisiera que tal celebración sea grande, pues el paso que el señor Hiding piensa tomar no merece menos por su valentía.
4 Septiembre del Año de Nuestro Señor de 1033.
Para contribuir al crecimiento del nuevo Padre Hiding me he tomado la libertad de ofrecerle una pequeña provincia no lejos de Zurich. Espero que en ella el hermano Hiding pueda prosperar en paz.
19 Septiembre del año de nuestro señor de 1033.
Ando preparando la ceremonia de ordenación del Padre Hiding, que a él tanta ilusión hace. He mandado invitación a muchos de mis grandes amigos y vecinos algunos de ellos ya han enviado sus emisarios asegurando su asistencia. Mi Señor El Gran Califa, mi querido protector y gran amigo Al Sra. Ha sido el primero en confirmar, y eso sabiendo que se haya delicado de salud. Nunca podré agradecerle toda su cercanía. La sacerdotisa Imara, Maestra del Fuego y tutora de mi buen amigo el Rey Markus, grande mujer y buena amiga de mis amigos también me confirma su asistencia y me solicita permiso para acudir con su prometido el Caballero Paris Lautrec, asunto que me llena de gozo. También he hecho llamar al genial caballero Don Alonso Quijano, que todos conoce por el singular nombre de Don Quijote, quien es vecino en Zurich, a mi buen vecino en París, el Conde Ivansss y a mi futuro vasallo Feumaster Toede. El único asistente que me ha confirmado su indisposición para acudir es mi gran amigo y maestro el Rey de Turquía, Grecia, Macedonia y Aragón, Señor de Esmirnia, el Rey Markus el Capadoccio y su esposa la Reina Kayla, quienes tienen el compromiso en Hispania de la boda de la hermana de él. Lamentaremos su ausencia.
Es mi intención que oficie la ceremonia el muy querido Cardenal Berem, a quien me he apresurado a mandar la invitación, pero de quien no puedo asegurar su asistencia.
22 Septiembre del año de nuestro Señor de 1033.
Hoy he recibido una triste noticia. Aquel rabino de nombre Abraham, sobrino que fue del Conde Black Crow, convertido recientemente a la fe islámica bajo el nombre de Ibrahim y capitán de mercenarios ha sido ajusticiado en las celdas de la Dama Claudia, acusado de saqueos y asesinatos.Era hombre oscuro, como su tío y sus actividades muy sospechosas, más era un buen amigo y siempre se mostró cordial y respetuoso con esta congregación y particularmente con esta monja. Lamentamos su triste destino y lloramos su muerte. Rezamos por su alma, para perdón de sus pecados.
12 Octubre del año de Nuestro Señor de 1033.
Los invitados a la ceremonia de ordenación están llegando. Mi señor Al Sraq, Lady Imara y su prometido ya están en nuestra fortaleza y todos los demás han confirmado su asistencia. Especialmente gratificante ha sido la confirmación de Su Eminencia. El Cardenal hará largo viaje sólo por contentar a esta monja y ordenar sacerdote al padre Hiding. Ello muestra verdaderamente su nobleza y disposición. Es verdadero hombre del Señor y como algunos aseguran roza la santidad. Hemos de esforzarnos para preparar este lugar y sea digno tanto de la grandeza de la ceremonia como de los notables que en ella se darán cita.
6 de Diciembre del año de nuestro señor de 1033.
Después de meses de preparativos e incertidumbres la ordenación del caballero Hiding es un hecho. Hoy el ya padre Hiding ha jurado sus votos ante numerosos testigos y ante el ministro de Dios, El Cardenal Beren. Las fiestas de celebración se dilatarán aún unas semanas más. Los campesinos de estas tierras gozan estos días de la presencia de algunos de los más notables señores de los reinos y desean celebrar este hecho.
Me siento muy afortunada de haber podido colaborar en tan trascendental momento.
12 de Diciembre del año de nuestro Señor de 1033.
Hay ocasiones en que se muestra verdaderamente el poder de la palabra, en muchos casos denostada y que esta monja siempre ha abanderado como la única capaz de resolver entuertos. Tenemos un vecino al sur de Zurich, Lord Radien, que se halla reclamando tierras al ritmo feroz. En su avance ha utilizado una práctica habitual en muchos señores pero ciertamente poco ética. Traza una línea de feudos como frontera indicando la zona que pretende anexionar y cerrando el avance de todo aquel por las cercanías. En nuestro caso, nos cierra e imposibilita avance hacia el sur. He observado sus estrategias en silencio, esperando a ver si realmente nos cercaba el paso, como efectivamente ha hecho.
Supongo que en otro caso ese podría haber sido motivo de abierta disputa e incluso motivo de guerra fronteriza. El citado Señor no se trata de gran poderoso y sus recursos y los de este convento están equilibrados. La posibilidad de una guerra estaba incierta y su señor, ministro de grande renombre, a pesar de ello no puede compararse al mío, Príncipe de los Creyentes y Gran Califa del Islám. Entrar en un conflicto armado podría haber resultado incluso beneficioso para este convento de haberse preparado concienzudamente la provocación. Sin embargo este convento atesora su espíritu de paz y diálogo ante todo.
Le escribí una carta, cortés pero dura, recriminando su fórmula de conquista y censurando su hacer y la falta de no haber mediado diálogo entre nosotros.
Ante ello el caballero, de manera honrosa reconoce sus faltas y ruega le disculpemos, se muestra conciliador y quiere planear un justo repartimiento de tales valles. Esta monja no necesita tales tierras y recibe de buena gana el ofrecimiento. Le basta saber que el caballero Raiden entiende la postura de esta monja y la respeta. Con todo, amablemente se ofrece a tomar algunos feudos al sur para nuestra congregación que donará al efecto. Yo le ofrezco como requisito para ello tomar mi amistad de manera inexcusable. Él acepta encantado y he aquí el saldo. Lo que podría haber sido un problema de frontera se ha resuelto con una amistad declarada y ambos hemos ganado un buen vecino.
Quien crea que todo se soluciona con el poder de las armas y la amenaza de ataques, no conoce el poder de la palabra.
4 de Enero del año de Nuestro Señor de 1034.
Este año se despierta con una situación delicada. El príncipe Falquian se interesa por las tierras que pretendía donar al Padre Hiding. Parece un hombre razonable pero su tono firme me hace temer que pretenda tales tierras de toda forma, pues se hallan en el camino de su expansión. No quiero entregar al hermano Hiding un regalo envenenado y aunque no tengo necesariamente al Príncipe por hombre capaz de romper su palabra y atacar a Hiding, si puede, con toda legalidad, reducir mucho las posibilidades de crecimiento encerrándole entre sus fronteras. Siendo esto así negociaré con el Padre Hiding la posesión de tales tierras. Mas vale una retirada a tiempo que crearle problemas. Lamento este asunto. Realmente me hubiese gustado ver crecer al padre Hiding en esas tierras de labranza.
Espero su respuesta.
14 de Enero del Año de Nuestro Señor de 1034.
Hoy recibo un nuevo mensajero de un desconocido. En concreto es desconocida. Se trata de una Señora, de nombre Shanny Vania. Por su nombre parece de ascendencia polaca o húngara, más en este mundo el apellido pocas veces habla del emplazamiento real. Ignoro si su familia fuese de estas raíces dónde estará emplazado su señorío. En cualquier caso vuelve a ser cristiano que dice conocer mis diarios. Es vasalla del Rey Híjole, hijo del viejo monarca del mismo nombre y uno de los grandes combatientes en esta ya afortunadamente olvidada Guerra de Clanes. Se muestra interesada por la historia de esta monja y su relación con la desaparecida Inés y todo lo relacionado con el pasado reciente de estas tierras, que, ignorante de ello, parece ser que mis diarios reconstruyen a modo de crónica. Me emociona saber que estas líneas sirven para algo más que para aislar mis demonios y matar las horas de tedio. Si alguien puede encontrar en ellos cualquier cosa que le inspire una emoción, le evoque un recuerdo o simplemente le suscite curiosidad, esta monja se da por bien pagada.
20 de Enero del año de Nuestro Señor de 1034.
Recibo noticias de mi querido amigo Markus desde Hipania. Le encuentro henchido de felicidad y no solo porque esté dando rienda suelta a su lascivia entre aquellos muros hispánicos, sino por un hecho aún más trascendente. Su hermana Marina y el Noble Dunadan acaban de hacerle tío por partida doble. Dos hermosos gemelos que han despertado su instinto paternal. Le veo feliz como tiempo ha no le encontraba y comparte con esta monja y sus hermanas la noticia raudo, lo cual nos llena de felicidad. Ante tal hecho nos hemos relajado hoy en nuestras observaciones de la Regla y hemos dispuesto una ceremonia de celebración y hemos orado felizmente por los nuevos miembros de su ya Noble y extensa Casa. Ojalá el destino nos permita conocerlos y seguir sus pasos por estas tierras.
22 de Enero del Año de Nuestro Señor de 1034.
La Señora Vania se descubre como una gran cristiana con una interesante propuesta. Pretende hacer de sus tierras un faro que con ayuda de Dios y el apoyo de este convento inspire a la unidad en Cristo de toda Francia. Ingente y noble tarea es esa y buena cosa encontrar una Francia Unida bajo la mirada de Dios. Ignoro los pormenores de esta magna obra más este convento se ha ofrecido raudo a tan noble tarea. Ella asegura que hay algunos vecinos que ven con buenos ojos tal empresa. Cosa de otro costal será convencer a grandes señores. En cualquier caso parece ilusionante emprender una tarea de tales proporciones. Quedaremos a la espera de nuevas noticias y andaremos con ayuda de Dios los pasos necesarios para llevar a buen puerto tal inspiración.
6 de Febrero del Año de nuestro Señor de 1034.
Mi Señor, maestro y amigo deja estas tierras. Nuestra despedida ha sido honda y sincera… Algo nos dice a ambos que no volveremos a cruzarnos. Su enfermedad, la que me confesara en el más absoluto secreto está muy avanzada. Mis sueños, eran en fin los más oscuros. Llevo dos meses haciéndome al cuerpo para aceptar la voluntad de su dios cual si el mío fuera, más temo no ser tan fuerte como me presumo. Dejaré algunas notas prácticas a mis hermanas, sobre cómo actuar y a quién acudir cuando la fatal hora llegue. Haré voto de tinieblas hasta entonces, tal vez así, en oscuridad me sea más fácil ver la luz del sol cuando regrese. No retomaré este diario hasta la fatídica fecha. Temo pues la próxima línea a escribir.
14 de Febrero del año de Nuestro Señor de 1034.
Quien esto escribe es sor Ángela Beltrán de la Cruz, primera de las hermanas del convento y confidente de la Madre Isabel. Estos diarios parecen ser importantes para ella por lo que resuelvo continuarlos mientras su estado de ausencia perdure. Madre Isabel dispuso hacer Votos temporales de Tinieblas, algo oscurecía su corazón. Temimos que fuese la presencia del Rey Falquian, pero antes de enmudecer nos pidió que le considerásemos amigo, a pesar de las cosas terribles que de él se cuentan y fue firme en ello como pocas veces la hermana Isabel ha sido.
Ayer llegó una carta de nuestro protector tal y como había dejado dicho, le leímos el contenido, que he jurado no revelar y no haré. Tan terrible ha sido para ella que presa de una furia sin nombre nos ordenó marchar. Nos dijo que se había cumplido el más terrible de sus presagios y que había pecado de palabra. Por ello, anunció con solemnidad que se acogía al voto de silencio y aquello fue lo último que pronunció.
Quedo ahora como guía de las hermanas y ando muy perdida ante ello. He mandado a la mitad de la congregación de vuelta a Paris con las novicias y hermanas más jóvenes. Queda al mando de las tierras de Paris la hermana Ágatha. Sor Claudette, Sor Agnes y una servidora de Dios hemos quedado al cuidado de Zurich. La situación nos sobrepasa, y acudo a estas líneas buscando consuelo y algo de información. Pasan los días y Madre Isabel se encierra más y mas en si misma y en la expiación de su falta. Lleva dos días sin comer y temo seriamente por ella. No sé a quien acudir… Herr Markus se halla en Hispania quizá solo él conozca las palabras adecuadas para devolver a la razón a nuestra Madre… pues, sin ella, que ha levantado con su noble empeño todo lo que somos ¿qué seremos? Que lejos parecen quedar los cánticos y alabanzas de hace sólo unos meses!! Cuando todos gozosos celebrábamos la conversión del padre Hidings. Hoy el padre camina lejos… Todo el mundo se ha ido. Estamos solas ante la magna tragedia que parece avecinarse… y quien podría dar luz y consuelo ha decidido enmudecer en tinieblas.
Rezo al Altísimo, que siempre nos ha escuchado. Él no puede querer esta tragedia. El no debe querer esta tragedia… así que esperamos ansiosas el signo celeste que nos enseñe qué camino seguir. La hermana Isabel nos necesita, aunque se empeñe en negarse nuestro auxilio.
25 de Febrero del año de Nuestro Señor de 1034.
Sor Isabel ha roto por unos momentos sus votos y el motivo ha sido una carta de Markus. Tanta insistencia hemos puesto en hacerle llegar esas palabras que se ha visto forzada a salir. Tiene aspecto de cadáver… pálida como la luna y tremendamente enflaquecida. Markus parece enojado con el Califa y le recrimina el silencio y el que otros lo supieran antes que él y no habla precisamente de nuestra hermana. Isabel ha pedido un pliego pero ante su debilidad ha tenido que dictar la carta. Makus se equivoca, se equivoca gravemente. Si otros lo saben, lo saben por ella, por su falta, por su descuido, por su torpeza. Tan segura está de ello como de la vida que se le escapa… Ella era la única en conocer la enfermedad, ella ha sido, pues la única fuente. Siente que le ha fallado a quien más la cuidó y que su falta no tiene perdón. Él sólo pidió una cosa… que nadie más debía saberlo… que nadie más debía conocer ese asunto… y fue una inconsciente. Ahora no solo ha revelado un secreto, ha desatado toda suerte de reproches contra quien ha sido el deudor de su suerte. Él no se merece eso y menos por culpa de un imperdonable desliz.
Ha firmado esa carta y ha ordenado partir al mensajero a todo galope… luego ha vuelto a entrar en su celda advirtiendo que serán esas sus últimas palabras, a menos que Dios dispusiera lo contrario.
Rezamos para que Dios no tarde en enviar su señal.
27 de febrero del Año de nuestro Señor de 1034.
¿La señal de Dios? El Altísimo tiene extraños emisarios pues… Lod Falquian, de todos el menos probable, de todos el más siniestro y oscuro nos hace saber lo cercano que está en nuestro dolor. Envía un extraño presente… una rama de olivo ¡Qué irónico y peculiar regalo en suyo en plena noche! Su nota es tan enigmática como su presente o el futuro de nuestra hermana… pero esta atormentada congregación se aferra a ella como a la vida. La hemos plantado en el patio… Tal vez de ello brote alguna respuesta. Sin duda será tan misteriosa como todo lo que le rodea.
4 de Marzo del Año de nuestro Señor de 1034.
Ha sucedido! La rama de olivo que el rey Falquian nos entregara ha brotado al tiempo que llegaban emisarios de nuestro protector y del noble Markus. Éste admite que el desencuentro con el Gran Califa ha sido pasajero y aquél hace ver a este convento que no guarda rencor por lo sucedido… Dimos de inmediato la noticia a nuestra hermana, al tiempo de saber que Roma la consideraba digna de nombrarla al fin como esperábamos Madre Superiora de nuestra congregación, sin embargo, Sor Isabel no pareció reaccionar a la avalancha de buena nuevas que nos inundaban en este día. Sólo escuchamos grande golpe tras las puertas cerradas de su celda y luego silencio. No contestaba a nuestros llamamientos y no daba señales de vida. Su salud debía estar muy debilitada por el largo ayuno y nos temimos lo peor. Mandé rauda a Sor Agnes a buscar al capitán de la hueste que protege estas almenas. Él y sus hombres lograron echar la puerta abajo. Hallamos a Isabel perdida de conciencia, en el suelo, con la laxitud de un muerto pero aquellos hombres, que saben de esas cosas, aseguraron que vivía, con debilidad, pero vivía. Trasladamos su cuerpo exánime a las alcobas reales de esta fortaleza reconvertida en abadía al tiempo que mandaba a Sor Claudette hasta Zurich a buscar a un buen médico. Llegaron pronto, pero sus exámenes no parecen averiguar cuál es el mal. Isabel se halla en estado cataléptico, como presa de un sueño helado que la mantiene. El doctor nos recomendó buscar un hombre de más experiencia que él y mientras tanto que vigilásemos cualquiera de sus reacciones. Eso hacemos, la vigilamos día y noche y rezamos a todas horas… Ahora que parece encontrarse más cerca de Dios que de nosotras, espero que ello no tiente al Altísimo y nos la devuelva pues nos hace grande falta su presencia y consejos aquí… aunque, no será nunca nuestra voluntad cuestionar la de nuestro Padre.
15 de Marzo del Año de Nuestro Señor de 1034.
Nuestros nobles vecinos comienzan a preocuparse del estado de Isabel. El Conde de la Alta Normandía, nuestro vecino de Paris, el caballero Ivansss nos escribe ante nuestro silencio y también lo hace muy sentidamente nuestra amiga Vizcondesa del Languedoc, Lady Vania. Ambos se sienten preocupados y se solidarizan con nuestros males. Claudette ha encontrado a un gran doctor en Ginebra, pero ni siquiera él parece poder responder ante el extraño sueño de Nuestra Madre. Nos dice que podría despertar mañana, o podría no hacerlo nunca. No ha explicado concienzudamente la manera de cuidarla y asegura que debemos hablarle en todo momento, pero que su suerte está en manos del altísimo. Desde Paris nos llegan noticias agradables. Un viajero, un noble guerrero pagano de nombre Windjöe a arribado a nuestras tierras después de oir de este monasterio, de su labor y sus avatares y nos felicita por ello. Es un gran consuelo saber que nuestra noble obra se difunde y pasa de boca en boca y a todos despierta, cuanto menos, simpatía. Le hemos ofrecido amistad y consuelo siempre que la necesitase. Sé que esta noticia agradará a la hermana Isabel.
04 de Mayo del año de nuestro señor de 1034.
El tiempo se nos marcha con la misma fugacidad con la que aparece. Ya hemos recogido cosechas un año más. Este es el primero sin que la hermana Isabel haya estado dirigiendo esta congregación y ahora valoro más que nunca su trabajo. Pues las cosechas suelen ser tiempo de grandes ajetreos. Sor Isabel ni mejora ni empeora, sigue congelada en su sopor, quizá dialogando directamente con Dios. Incluso Su Eminencia el Cardenal Berem se interesa por Nos y por la comodidad de nuestra hermana y elogia nuestro trabajo pastoral. Es siempre un orgullo saber que la Madre Iglesia nos mira desde sus ojos y se siente complacida. Espero tener un hueco y escribir al Cardenal para confesarle nuestros dilemas.
11 de Junio del Año de nuestro Señor de 1034
La temida carta ha llegado. Un emisario del Gran Califa nos advierte de su puño y letra que sus doctores no le dan más de un mes de vida. Con toda la ternura que siempre dispuso para esta congregación nos dice adiós. Este infiel, como tiene aún el humor de llamarse, recordando aquellas nuestras primeras impresiones de él, nos deja. No puedo expresar con palabras la tristeza que nos embarga y ni siquiera me atrevo a confesar nada a nuestra moribunda hermana temiendo que algo así la sentencie a ella también en su débil estado. A esta monja le toca pues el peor trago. Debo pensar en el bienestar de la comunidad y en su futuro. Debo guardar las lágrimas para otra ocasión y pensar en la delicada situación en la que quedará este convento sin la tutela de nuestro protector. Buscarle un sustituto es poco menos que una herejía. Nadie habrá a su altura y eso es algo que no precisa de sentimientos para entender. Es el momento de ser frías y solucionar este delicado asunto, pues si Isabel despertara no tendría fuerzas ni ánimos para emprender esta tarea y me sentiría conforme habiéndola gestionado en su ausencia.
Si esto hago, podremos llorar a nuestro protector y amigo con toda tranquilidad, sin que nada perturbe nuestros duelos. No tuve los tratos que Isabel tuvo con él, pero por sus actos y palabras, que han sido siempre los testigos de su obra, estoy segura que él lo querría así. Dios le tenga siempre en su gloria, cuando al fin lo acoja en su seno. Nunca podremos olvidar a alguien como él. Nuestro protector, nuestro amigo, nuestro noble infiel.
20 de Agosto del año de nuestro señor de 1034.
Comienza a amontonarse el trabajo en este convento. A Dios gracias. El rey Markus ha sabido de nuestra demanda de doctores y ha buscado a un gran hechicero y sabio en Alejandría que dice conocer los grandes misterios de la vida y la muerte. Nos advierte de que sus prácticas podrán parecernos a esta congregación de monjas ciertamente poco ortodoxas más que sabe bien lo que hace y que goza de toda su confianza. Asunto que a esta comunidad nos convence.La verdad es que el sabio llegó hace unos días. Se trata de un hombre togado, de largas barbas canas y que a pesar de su aparente ancianidad debe ser aún más viejo. Venía cargado de extraños utensilios y cientos de hierbas y especias. Si no supiera esta ignorante monja que viene a sanar a nuestra madre, bien pensaría que quiere adobar toda la carne a diez leguas a la redonda. Ha pedido examinar a la enferme y lo ha hecho durante un día y su noche. Al término nos asegura que nuestra querida Isabel está débil pero estable, en la frontera de este mundo y el otro y que se encuentra en tal estado por una razón, una razón importante. Asegura igualmente que nuestros cuidados bien han valido su salvación y que él puede preparar bálsamos que guíen su espíritu de vuelta a su cuerpo. Le hemos acondicionado un viejo lagar como laboratorio y en él prepara sus mejunjes y no deja entrar a nadie. Solo sale para visitar a Isabel y supervisar algunos cuidados.
En esto que nos ha llegado una nota del príncipe oscuro. El Rey Falquian demuestra su nobleza y preocupación y nos tiene conmovidas. Nos remite un vial con un líquido oscurecido junto a una carta y trozo de madero que asegura de la Vera Cruz. En su nota nos advierte que la medida es desesperada y que por la naturaleza de Isabel ha preferido dilatarla todo lo posible, pero se siente en el honor de poder ofrecer una desesperada esperanza para ella. Afortunadamente hemos encontrado médico a tiempo, pero guardaremos su extraña pócima por si todo falla. Con todo hemos acercado el trozo de madero a la hermana Isabel que lo aferra con ambas manos y estamos seguras que le influye de fuerza y clama. Tenemos buenos y grandes amigos, de eso no hay duda.
24 de Agosto del Año de Nuestro Señor de 1034.
Una última carta de nuestro protector, ya dictada, pues es extrema su debilidad. Cuánto nos apena verle así. Dictamina sus últimas voluntades espirituales y en ellas estaba despedirse de esta comunidad y de su madre superiora en particular. No será enterrado como es costumbre árabe, mirando hacia su ciudad sagrada, sino incinerado y es su deseo que sus cenizas se esparzan de la mano de la Maestra del Fuego, Imara. Curioso fue durante todos nuestros tratos este singular príncipe sarraceno, Gran Califa de los suyos, que mantuvo gran cariño y respeto por esta comunidad de monjas y su fe, y que quiso morir al rito pagano. Mucho dice de él en verdad.
Nos pide perdón en su infinita modestia por su abandono, más nos asegura que no debemos tomar señor por necesidad pues dice que estamos bien preparadas para regir nuestros destinos, de sus tierras y dineros quedarán a cuenta de sus esforzados labriegos y fieles, lo que pondera su generosidad. Su recuerdo es para esta comunidad el mayor legado. Sus últimas palabras son tiernas y paternales, como siempre fue. No habrá dolor para nosotras capaz de superar el que sentimos. Agradecemos la gentileza de su vida dedicada a nuestra orden, su protección y amparo, sus sabios consejos y sus frecuentes dádivas… pero sobre todo agradecemos su nobleza de espíritu, la generosidad de sus creencias y todas las palabras que robó a nuestro silencio. Aún no se ha ido y ya le añoramos.
25 de Agosto del Año de nuestro Señor de 1034.
El Gran Califa ha muerto. Todos lloran su pérdida, las muestras de dolor son infinitas. Pero sólo este convento reza sin interrupción por su alma infiel, ninguna más digna de habitar a la vera de su Dios o el Nuestro. La soledad que nos embarga no puede medirse ni pesarse. Escapa a todo escrutinio. El vacío es inmenso. Cuando los ecos callen, hablaran las monjas, ahora prefieren Rezar.
26 de Agosto del Año de nuestro señor de 1034.
Isabel ha abierto los ojos. Lo hace cuando aún apenas comenzamos a recibir las primeras condolencias por la falta de nuestro Señor y amigo. Esta Despierta!! Debería ir y correr a escribirles a todos cuanto esperan esta mejoría pero ella, en un susurro débil me ha dicho que no lo haga, que nuestros amigos sentirán, esa fue su palabra exacta, sentirán esta mejoría y ellos solos acudirán. Me pide que continúe un tiempo al frente de la congregación y me agradece el esfuerzo. También ha pedido sus diarios y después de repasar mis escritos en ellos me ha sonreído y me ha dado las gracias por todo, quiere que los continúe un tiempo, hasta que las fuerzas le regresen y pueda seguir ella misma de su puño y letra. Sabe que nuestro protector está camino del paraíso, me dice, él me lo ha contado. Pero todo a su debido tiempo. No puedo estar más gozosa ante ello. Dios nos ha regalado un nuevo amanecer. Démosle gracias a Dios.

Un trabajo excepcional de la Madre Isabel de Mendoza. Ojalá cundiera el ejemplo y aparecieran en Guaranpis grandes roleros y roleras de la talla de esta religiosa. Gracias a Silce por haberlo rescatado.
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