Autobiografia (por Marcus Widowmaker)

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Yo soy Marcus Widowmaker von AS, 'El Capadocio', de la estirpe Atreides-Surion, y está es mi historia: Mis padres, fueron muertos por el enemigo, eran tiempos turbulentos, de caos, odios y guerras.
Mi madre, María Magdalena de Austria, sobrevivió a mi padre, Kouran von Atreides-Surion, un buen hombre que lucho por aquello en que creía, por honor, por dignidad, por amor, amor a Elanor, a sus hermanos de armas, a sus hijos.
Tras la muerte de mi padre, en las columnas de Hércules, mi madre viajo y me dio a luz en Roma, en el Aventino.
Por desgracia también ella fue perseguida y le dieron muerte.
Mi tío, Magnus Yarlauka me crió y me enseño la cultura bárbara, el culto a los dioses y en especial a la Diosa.
Con él aprendí a cazar, a matar, a luchar, todo aquello que hace a un guerrero temible, pero también me instruyo en las letras, las matemáticas y las ciencias, aquello que hace a un gobernante sabio.
Tras encontrar el diario de mi padre, descubrí que tengo una hermana, Eleanor, y que las raíces de la familia estaban en oriente, así pues, me embarque rumbo a Turquía y arribe a Esmirna, donde ahora gobierno.
APRENDIZ DE IMARA
PROFETA DEL FUEGO
MAESTRO DE DJINNS
SENDA DEL FUEGO SAGRADO
Poco a poco funde un reino propio en Esmirna.
En mis viajes y visitas a las tabernas, como miembro oficial de los COLTEGAS conocí a una dama excepcional, a la que sería mi esposa sin yo saberlo.
Era una compañera de taberna fantastica y divertida y en uno de nuestros muchos juegos, salio un reto, de gran difícultad , encontrar su castillo.
Así lo hice, no sin ayuda de su parte (pistas xD) y preparando el primer navío que pude, marche a toda vela hacia ella.
Aquella dama de cabellos oscuros y ojos profundos me cautivo al instante.
Más aún cuando la conoci "más profundamente".
Descubri en ella mi alma gemela, no tenia el menor deseo de volver a Esmirna, queria quedarme entre sus brazos eternamente.
Así se lo hice saber y una mañana, hice lo que todo germano que se precie de serlo haria.. ir en busca de su Edelweiss.
La consegui y con ella y un anillo que solicite a un herrero local, armado de valor le pedi que fuera mi compañera de por vida, mi esposa.
Increiblemente acepto y desde entonces, no ha echo si no darme inolvidables momentos de felicidad y dicha.
¿Como describir a la amante perfecta?, ¿como a la mujer que te da todo y más?.. es imposible.
Tal vez decir, que es divertida, alegre, fuerte, independiente, leal, astuta, liberal, cariñosa, dulce, hermosa como ninguna otra y con una voz.. que te en susurros hacer que el hombre más templado pierda la compostura.
La guerra vino y se fue, como las riquezas, el poder, las tierras..
Pero ella, sigue allí, siempre a mi lado.
Ese es mi verdadero tesoro.. descubrir que hay cosas que nunca se van, nunca desaparecen y son eternas, como nuestro amor.
Meine engel.. mi alma gemela.. mi vida.
No dude en cambiar mi religión y abrazar la suya, ¿que no estaba y estoy dispuesto a hacer por ella?, en ello radica el amor, por ella todo lo daría, pues nada puede separarnos, nada.
Ni tan siquiera la muerte.
Pasamos por momentos duros al planificar la boda, ambos perteneciamos a distintas facciones, por lo que hubo pegas, criticas y oposición a nuestra unión.
Eso, en vez de distanciarnos nos unio más, decian que yo no tenia rango suficiente, incluso se me acuso de buscar riqueza y aprovecharme de ella, pero las malas lenguas, desconocedoras del amor, no obtuvieron lo que desearon.
Finalmente, despues de cambiar de lugar la ceremonia, en vez de en Zaragoza, se celebro en AngeluS, la capital de mi amada.
Allí se reunieron y nos honraron muchos amigos, emperadores, califas, reyes, obispos, bárbaros, judíos, sarracenos y cristianos, de todos los lugares, desde Escocia, África, Rusia, Germania, Iberia, Francia, Austria, Turquía, Bizancio, Asgard...
Disfrutamos de las mejores de las compañias, una fiesta que duro meses, con bebidas, bailes, risas, historias, músicos, algo digno para honrar a mi amada, aunque como siempre, tratandose de ella, me parecio poco comparandolo con lo que se merecia.
Los invitados, nos inundaron de regalos y buenos deseos, no cabia en mi de la alegría y del agradecimiento.
Cuando el Cardenal Porto estaba en camino, un demonio le poseyo y por unos instantes, temi que la boda hubiera de ser cancelada, por fortuna, Porto fue liberado del demonio y un joven Obispo, Beren Erchamion, vecino mio, acudio para oficiar la ceremonia.
El humilde Obispo, salvo nuestra boda y resulto ser más adelante, nuestro capellán y amigo.
Despues de la ceremonia, muchos invitados partieron para otros eventos, nosotros nos quedamos disfrutando en ese pequeño pero acogedor castillo unos meses, en compañia de una amiga, una joven judía llamada Luxila de Avignon, comerciante con poca suerte en los negocios, pero culta y sabia, que nos deleito con su compañia y nos deslumbro con su saber.
Finalmente, fuimos invitados a dos ceremonias, la boda de un viejo amigo, Khromm con una vieja amiga, Shevah, y la del emperador Baron con la por entonces Visir Shaiya.
Nos pusimos en marcha hasta la capital de Khromm, en el corazón del Reich, cruzando Austria, el hogar de mi madre, llegamos y quede fascinado por el hogar de mis ancestros.
Allí conocimos a mucha gente y por fin vi a una amiga, Inés de Montforte.
Durante días nos fuimos conociendo y con el tiempo, surgio un romance entre ella y mi esposa y yo, un romance que duro meses, cuando planeabamos ir a su hogar, esta cayo enferma y al tiempo, murio.
Su muerte produjo desazón y llantos, pero la vida seguia y mi historia, nuestra historia debia continuar.
Regresamos a Esmirna, donde disfrutamos de un tiempo de paz, pero al poco, el emperador nos reclamo en la capital de Shaiya, a donde fuimos con presteza, embarcandonos de nuevo a la aventura.
Llegamos a Asgard y allí disfrutamos de otra gran fiesta, pero las negras nubes de la guerra se veian cercanas... y finalmente, la tormenta se desato.
Los Guerreros de Odín fueron conjurados por el Templo Dragón, formando lo que se denomino, Los Húsares de La Muerte.
En el interior de La Ciudadela, sabedores de que tras caer África estarian rodeados y a la postre serian exterminados, dieron la orden de ir a la guerra, uniendonos a La Familia, El Concilio Vikingo y La Legión, formamos la Alianza Occidental.
Conseguí un salvoconducto para mi y mi esposa para cruzar tierras de los Odines, hasta llegar al hogar de un intimo amigo mio, al-Srãq, quien nos resguardo durante años.
Como ReichKommandant de Oriente, arme un ejército de dos legiones, la Legio I Germanica y la Legio II Freyja Victrix.
Ambas, marcharon sobre el enemigo, durante meses, años, combati duramente, logre hacer caer la capital de Baltasor, aquel que mando al exilio a Luxila y aguante la posición con la Germanica, mientras la Freyja Victrix saqueo al temido emperador bárbaro.
Al cabo de unos meses, la Germanica fue derrotada y la Freyja Victrix casí exterminada, se vieron forzadas a retroceder cediendo terreno, hasta regresar a Esmirna, donde valerosamente lucharon hasta el fin.
Esmirna se encontro bajo asedio durante meses, hasta que el enemigo marcho sobre mi vecino, Tassadar, quien resulto muerto en la defensa de su capital.
Vi morir a muchos amigos, y a más de una de mis hermanas... temiendo lo peor, llame a Marina, que vino a refugiarse con nosotros.
Paso el tiempo y las constantes muertes me hicieron caer en una profunda depresión, me sentia culpable por sobrevivir a mis amigos, a mis camaradas.
Me autoexilie por dos años, en la lejana Asgard, junto a una maga de gran poder, que me enseño el camino de las artes arcanas y salvo mi alma de la oscuridad que la invadia.
Regrese tras dos años de largo aprendizaje, al llegar a la capital de al-Srãq y ver por fin a mi amada Kayla.. no cupe en mi de alegría y corrí a sus brazos.
Por fin estabamos juntos, pero la guerra.. la habia cambiado, al igual que a mi, todo habia cambiado.

Continuara . . .

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