La cruzada bárbara


Capitulo primero

Vecinos hostiles

El joven y valiente caballero, Sir Elros Súrion Elendil, marcho de su hogar, Francia, tras la guerra contra el conde Kalesin, que libro junto a su vasalla y amante, Catalina dAragó y su amigo y hermano de armas, Sir Lionhearth.
La guerra fue larga y dura, incluso su castillo de Lions la Floret callo ante las tropas de Kalesin, pero el emperador intervino y logro que el ejercito del conde se retirase lentamente, a su paso, capturo a Catalina, el pobre Elros agonizo de dolor, suplico a todos los nobles que le ayudaran, que lucharan por salvar a su amada, muchos respondieron a su llamada, por fortuna, el ejercito imperial, tras librar una cruenta batalla, libero a la joven Baronesa.
Kalesin fue perdiendo feudo tras feudo, hasta que finalmente, su gran castillo callo y el huyo jurando venganza.
Pocos dias despues de festejar su victoria, Sir Elros, partio a África, a tomar las tierras cercanas al condado de su hermano Van der sar, el cual amablemente le cedio.
Alli empezo de nuevo, le cedio todas sus posesiones de Francia a Catalina, que por aquel entonces, aún era su vasalla.
Poco a poco, fue mejorando y haciendo crecer y prosperar esas marchitas tierras, cercanas a las tierras de su señor, el Rey Vash Stampede.
Pero el anelo por volver a abrazar a su amada, le atormentaba y lo deprimia, hasta que no pudo más y finalmente, decidio casarse con ella.
Asi pues, preparo una guardia decente, preparo las provisiones para el viaje y marcho a reunirse con ella y con el sacerdote Il Frate.
En la encomienda de África Occidental, anuncio a toda la Orden Sagrada, que se casaria.
Por desgracia, todos estaban muy ocupados, con pequeñas guerras contra el infiel y contra los paganos que eran ya una clara amenaza para la fé de Cristo.
Y asi fue como marcho solo a tierras lejanas, confiando en que a partir de ese dia, todo seria dicha y gracia...

Capitulo segundo:

Vientos de guerra


Tras varios meses cabalgando sin descanso, junto a sus 4 mejores caballeros como única guardia personal, el joven Marques llego por fin a la gran isla, donde el monje Il Frate les esperaba, junto a un buen numero de invitados, entre ellos el famoso mercenario Corso y otros tantos nobles.
La Marquesa Catalina aparecio en el altar con su armadura azul oscuro encima de su cota de malla negra, que realzo sus cabellos dorados, como campos de maiz, y sus ojos azules, como los mares que rodeaban la isla.
El sacerdote, comenzo la ceremonia, a cada frase, el eco la repetia con más fuerza, como recalcando cada uno de los votos.
Aquel dia, hubo festejos por todas las aldeas isleñas, que jamás habian presenciado tales eventos.
(de la noche de bodas.... no se habla que hay menores que pueden leerlo xDD).

Al mes de disfrutar del retiro, llego un mensajero, desde la encomienda de la Orden en África, solicitando a Sir Elros que marchase hacia alli rapidamente.
Asi pues, la paz que tan bien habia disfrutado y deseado perdurase, llego a su fin.
En un peñasco alejado, Elros y Catalina se despidieron, no por mucho desearon, aunque en el fondo, sabian que jamás se volverian a ver...

Cuando llego a la encomienda, todos los demas, estaban muy agetreados y nerviosos, según parecia, la creciente sombra bárbara amenazaba con devorar el mundo entero, pues su hegemonia ya estaba asentada.

Cuando se expuso el caso en la asamblea, los veteranos dijeron:

- Son muchos, con un gran poder, por más que ataquemos a los Hijos de Odin, el Concilio entero se avalanzara sobre nosotros, es un suicidio entrar en guerra con ellos.

- Pero nuestro dever, en nombre de la libertad, en nombre de todos los nobles cristianos que luchan cada dia por asentarse libres de la tirania y opresión bárbaras, juramos defender a Cristo y a la autentica fe, ahora es el momento de demostrar que nuestras palabras no estan vacias, de que nuestro honor, no tiene tacha alguna, marchemos a la guerra.

- Es demasiado arriesgado, devemso planearlo con antelación.

- Demasiado tarde, hermano....

Y efectivamente era demasiado tarde, algunos ya habian dado mandado a sus tropas a la batalla, combatiendo en distindos frentes, sin temor a morir, el Gran Maestre, se enfurecio por este acto temerario, pero dio instrucciones para que todos sin escepción combatiesen sin miedo y lo más aguerrida y astutamente posible.
Asi pues la guerra habia comenzado...



Capitulo tercero:

Guerra de guerrillas


[Pasaban las semanas y la guerra parecia no tener fin, conforme caian los soldados de ambos grupos llegaban más.
Antes de la llegada del invierno, las tropas dejaron de llegar y entonces se supo que esta seria una guerra de desgaste.
Cansados, ambrientos y sucios, los soldados se reagruparon y se cobijaron en los castillos y fortalezas de la zona.
Sir Elros, al mando de un ejército de 5 000 hombres, todo lo que le quedaba a esas alturas de la guerra, se dirigio a la explendorosa fortaleza de su señor y actual Gran Maestre de la Orden, Vash Stampede.
Alli sus ballesteros tomaron posiciones y se unieron a la guarnición preparandose para el ataque.
La vispera de navidad, sir Elros y un grupo de 500 caballeros se desplazaron hacia unas tierras de molinos cercanas, al llegar, los soldados Italos atacaron desde todos los lados, los virotes atravesaron las armaduras como si fuesen de pergamino.
Los caballeros formaron un circulo preparandose para la embestida, la lluvia de proyectiles ceso devido a que querian capturar con vida al noble Elros para cobrar el rescate y coger lo poco que le quedaba de su fortuna.
Los caballeros romanos cargaron contra los caballeros de Elros que estaban en una seria desventaja numerica.
Los valientes caballeros que formaban la guardia personal de sir Elros fueron los últimos en caer, todos estaban muertos....y el prisionero.
Lo llevaron ante el oficial del rey tuniche que ordeno su ejecución, ademas de su tortura, la cual provocaria graves daños en su cuerpo, y la confiscación de sus vienes, en total más de un millón de m.o.
Al amanecer del segundo dia, las tropas Italianas sufrieron el ataque de uno de los ejércitos de vash que causo graves daños al ejército de tuniche.
Sir Elros estaba a salvo, pero la dureza de su cautividad le habia costado muy caro y lo peor de todo era que las perdidas no podian ser reemplazadas.
Durante el invierno se sucedieron pequeñas escaramuzas y en la periferia las tropas de la Orden luchaban en pequeñas batallas y guerras de guerrillas, como la que unas semanas despues las tropas de sir Elros protagonizaron al este, combatiendo en pequeños grupos.
Sus caballeros se posicionaron a ambos lados del camino esperando a que la columna bárbara pasase.

- ¿cuantos creeis que seran? mi señor- pregunto uno de los caballeros al oficial que los dirigia.
- No lo se, pero no pasaran de los cien, tienen que proteger toda la zona y para eso hay que distribuir bien las pocas tropas que les quedan.- respondio meditabundo el grueso oficial.
- Mi señor, por alli se acerca la columna.-
- ¡Preparaos para cargar!- ordeno el oficial.

Todos los caballeros desenfundaron sus espadas y se prepararon para lanzarse contra el enemino.
Cuando el centro de la columna alcanzo el punto clave, desde ambos lados del camino atacaron los caballeros, los jinetes bárbaros estaban desorganizados y mal equipados por lo que no supusieron una gran amenaza, lograron matar a ochenta y cindo de ellos pero el resto logro huir con el cargamento de armas a la casa que habia encima de la colina.
El oficial, sabiendo la necesidad de conseguir esas armas, lanzo otra carga logrando entrar en la fortificación y acabando con la guarnición rapidamente.
En los almacenes encontraron más de mil equipos de caballero que serian muy utiles para prolongar la guerra y equilibrar un poco la balanza a su favor.



Capitulo cuarto:

Destino sellado



Los contragolpes y los pequeños golpes de mano no surtieron el efecto deseado, el enemigo obtuvo refuerzos y aseguro las recientes conquistas en Europa.
Toda Europa era bárbara, habian fracasado, el último reducto de la orden, África, estaba sitiado por hordas innumerables.
Para el joven Elros era un suplicio, un infierno, su corazón estaba siempre acelerado, temiendo que podría ser de su amada esposa, allá en territorio enemigo, angustiado por lo que sus enemigos, salvajes y bárbaros pudieran hacerle.
Pronto, llegaría una misiba, su esposa se vio forzada a tomar la cultura bárbara, a avasallarse al enemigo para salvarse.
Además, estaba encinta, tendría un hijo al que no llegaría ni a conocer, que seguramente aprendería de los bárbaros y no de la verdadera fé.
Cuando recibio la misiba, se encontraba en el campamento, acababan de comer, el sol golpeaba inclemente, fuerte como nunca, era verano y una nueva derrota era todavía asimilada.
Se dejo caer sobre el suelo, su mirada perdida, no tardaron sus ojos en llenarse de lagrimas, ya no tenía nada por lo que luchar, nada por lo que vivir, la derrota era segura y nunca podría volver a abrazar a su amada esposa, tal vez otro lo hiciera, tal vez otro ocupase su lugar, fuera como fuese, no importaba, estaba todo perdido y no podría cambiar los aconteciientos.
Así pues, se levanto con decisión y camino con determinación hacia sus hombres que esperaban charlando junto a sus caballos.
- ¡Caballeros!, hermanos de armas, muchos meses llevamos ya en guerra, años incluso.. todos sabeis que la muerte y la derrota son certezas y cercanas, ¿esperaremos a que ellas lleguen, o les haremos frente e iremos en su busca?, no vivire acobardado, ni me sometere a su falsa fé y sus idolos paganos, antes morire con honor y dignidad... ¡Dios lo quiere!
Sus hombres le acompañaron en el grito al Señor y se prepararon para atacar, marcharían a por el enemigo, no en busca de honor y gloria, si no en busca de una muerte segura, en busca de paz, de calma para sus almas atormentadas, llenas de opresión y temor, era hora de poner fin a todo y tomar las riendas del destino, de sus vidas.



Capitulo quinto:

Hogar vacio


Al norte, en Normandia, Francia una joven bárbara, con una pequeña cruz colgando del cuello, oculta por sus ropas, caminaba por el sendero que llegaba desde el castillo al lago.
Se preguntaba que sería de su amado, ¿donde estaba?, ¿por qué no contestaba a sus cartas?... se temía lo peor, pero luego recordaba que él siempre salia airoso de todas las trabas.
Era ingenioso y habil, pero aún así ella misma habia visto al enemigo, sus inmensos ejércitos y su poder.
Tuvo suerte y se logro salvar, salvando así tambien a su hijo no nato.
Trataba de no pensar en ello, de distraerse, pero era inevitable que una y otra vez su mente viajara hasta el sur, al lejano mundo africano, en busca de un caballero franco, delgado y de aspecto peculiar pero agradable.
Más sólo veia cadaveres, muertos y más muertos, entre los que nunca estaba él.
Por las noches, sentia su ausencia, las sabanas frias y el gran hueco en la cama le recordaban que no estaba y que no volvería nunca más.
Por las mañanas, manchas de humedad delataban sus llantos y el dolor que le causaba la ausencia, la soledad, los pasillos del castillo estaban vacios, llenos de polvo.
La tripa denotaba un embarazo avanzado y de ello se percataron los campesinos que acudian a ver a su señora, preocupados por su estado.
Pronto, dio a luz a un niño, que nacio llorando ya, un presagio del destino, un mensaje, una maldición que arrastrarian tarde o temprano todos los demás miembros de la estirpe familiar.
Al momento de nacer, ella tuvo una visión, sintio el fuego en su cabeza, en sus ojos que quedaron ciegos y vio África, vio a su amor y vio a su hijo, de mayor, vio que llevaría una corona de rey, que gobernaria con justicia y que traeria la gloria a la familia, pero tambien vio que para ello, muchos moririan, amigos queridos y que al final, su alma seria llena de tormento y dolor, aplacados por una dama..
Despues, cayo desmayada y durmio por largo tiempo, consumida por la fiebre y delirios.



No hay comentarios:

Publicar un comentario